Día del trabajo

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"Vivimos las consecuencias de una decisión mundial, de un sistema económico que lleva a esta tragedia. Un sistema económico que tiene en el centro un ídolo que se llama dinero. Pero Dios ha querido que en el centro del mundo estén el hombre y la mujer y que lleven adelante el mundo con su trabajo, y no el dinero” (Papa Francisco, 22 de Septiembre de 2013).

El primero de mayo es el día dedicado a los trabajadores desde noviembre de 1884, cuando la asamblea de la Federación Americana del trabajo, reunida en su IV Congreso anual en Chicago, Estados Unidos, enarboló la bandera de la reivindicación histórica más importante: la jornada laboral de 8 horas.

Antes de esa huelga, los trabajadores tenían jornadas de 12 horas, salarios miserables y trabajaban en condiciones inhumanas. En 1889 en el primer Congreso de la segunda internacional de los trabajadores celebrado en Francia, se aprobó que el primero de Mayo seria el día internacional de los trabajadores. 

Desde esa fecha, los trabajadores del mundo realizan marchas multitudinarias para conmemorar esa fecha histórica, expresar sus puntos de vista y fundamentalmente para exigir a los gobernantes condiciones de vida dignas, el cese de la represión,
salarios justos y sobre todo respeto a la libre sindicalización.

En Honduras, las condiciones de explotación y brutalidad que imperaban en las fincas bananeras obligaron a los trabajadores a emprender la huelga bananera en 1954. Fue la huelga más enérgica y cargada de significado que hizo tambalear a los centros de poder formales y reales del país e hizo que los trabajadores descubrieran su poder de convocatoria, su capacidad de movilización, organización y poder para propiciar cambios sustanciales en la estructura del Estado y en los centros de decisión económicos.

Esta fue la conquista más importante de los trabajadores y la que sembró la semilla de la reivindicación social, como vía para lograr una vida digna y condiciones de trabajo justas. Esa larga lucha duró 66 días, terminó el 6 de Julio de 1954, pero
además, fue una auténtica muestra de solidaridad del pueblo hondureño con los obreros bananeros.

Sin duda, los líderes de esa histórica jornada tenían claridad meridiana del objetivo de la Sin duda, los líderes de esa histórica jornada tenían claridad meridiana del objetivo de la huelga y que fue recogida en el pliego de peticiones entregado a
los representantes de la compañía bananera: Jornada laboral de 8 horas, aumento salarial del 50%, atención hospitalaria para los trabajadores y sus familias, vacaciones pagadas, bonificaciones en Junio y Diciembre y vivienda digna para todos los trabajadores.

Sin saberlo estaban partiendo la historia de la clase trabajadora y del pueblo hondureño en un antes y un después de la huelga. Otras conquistas se derivaron de ésta y que han marcado la historia política de Honduras tales como: los contratos colectivos, el Código del Trabajo, la Ley de Reforma Agraria y el Seguro Social, que sin duda, tendrán que ser actualizados con nuevas conquistas.

Hoy, a 63 años de aquella gesta histórica es necesario hacer un alto en el camino y reflexionar sobre las causas que han debilitado tanto al sector más digno e importante del país: la clase trabajadora y encontrar algunas luces que alumbren
el túnel por el cual transita.

Desde sus orígenes existió el deseo de hacer fracasar la lucha de los trabajadores que fue asumida como una amenaza a los intereses de quienes aumentan su riqueza con el sudor y la sangre de los trabajadores y que han convertido a Honduras en uno de los países mas inequitativos y excluyentes de Latinoamérica. Esta situación es producto de años de explotación, de salarios injustos, de negación de los derechos más elementales, dando como resultado un país con una población que supera el 60% en condiciones de pobreza y pobreza extrema y por otro lado, un reducido sector que ha acumulado una inmensa riqueza y que ve como una amenaza el descontento de una mayoría sumida en la miseria.

El gran desafío de los trabajadores de Honduras y que siempre han marcado el rumbo de la historia es ¿Cómo superar esos niveles de inequidad y pobreza en que vive el pueblo?. Desafío que no es solo para la clase trabajadora, sino para
la inmensa mayoría de la población desempleada y sin oportunidades de conseguir ingresos.

No es extraño que desde sus inicios la clase trabajadora haya tenido enemigos internos y externos, que siempre ha existido una estrategia para cooptar el movimiento sindical y que siempre hubo interesados en debilitar a los trabajadores y a sus organizaciones. Tampoco hay que olvidar que existen vicios y debilidades de sus agremiados y que son alimentados por la mezquindad humana: el amor a al dinero fácil, la intransigencia ideológica de sus dirigentes, la corrupción o el afán por el protagonismo. 

¿Qué se espera de la dirigencia sindical?. Que la madurez y la responsabilidad los lleve por la ruta de la crítica y la autocrítica como método para superar los problemas. Además, cuentan en su historia la dolorosa experiencia de cambiar la lucha ideológica, los ideales y los objetivos del sindicalismo por la politización, enfrascándolos en la lucha por cargos a elección popular dentro de los Partidos Políticos nuevos y tradicionales y que han dejado al movimiento sindical totalmente desacreditado, cobrando una factura alta a los sectores sindicales, quitándoles credibilidad, capacidad de convocatoria y movilización. 

Haber convertido en correa de trasmisión política al movimiento obrero lo ha dejado muy débil, con poca credibilidad y con más desafíos en su historia.

Además, han perdido capacidad de negociación, de incidencia y de fuerza política independiente dentro del engranaje del Estado.

La visión de la dirigencia sindical no debe ser sólo salarial y sólo para sus agremiados y dirigentes. Debe tomar en cuenta a un pueblo trabajador que está sin trabajo y a una juventud que se arriesga a migrar para conseguir mejores condiciones de vida.
¡Ojalá! que un día surjan dirigentes sindicales que libres de oportunismos emprenda la lucha para que el Estado sea garante del bienestar del pueblo, estableciendo condiciones para superar la inequidad y la marginación del pueblo hondureño.

Para Reflexionar:
• ¿Conocen la historia de la huelga bananera en Honduras?
• ¿Existen sindicatos en su comunidad o Municipio?
• ¿Qué opinión tienen de los Sindicatos y de sus dirigentes?

 

No. 151 Año 15.

4 de Mayo de 2017

Tegucigalpa, Honduras