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Dom, Abr

Pastoral de la Mujer, una oportunidad para una vida mejor

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Desde 1991, en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, del Barrio las Palmas, funciona la Pastoral de Mujer, organización que dirige desde esa fecha doña Otilia Vásquez, en compañía del actual párroco Matías García, Marta Gáleas y Sandra Orellana.
Doña Otilia Vásquez, recuerda que la pastoral nació viendo las necesidades de las mujeres en zonas marginadas. “Cuando salíamos a evangelizar fuimos descubriendo el abandono en que vivían muchas mujeres, sin que nadie le ofreciera una oportunidad para salir adelante, y fue así como la Pastoral de la Mujer surgió con el trabajo pastoral de la parroquia que en ese entonces dirigía el padre Roberto Coyne.
“En las evangelizaciones fuimos conociendo la realidad de vida de algunas mujeres de los sectores San José Cinco, La Unión, San Francisco y Las palmas entre otras. Vimos la necesidad de madres solteras que no eran auto sostenibles” explicó doña Otilia.
La Pastoral de la Mujer desde esa fecha imparte talleres de belleza y cosmetología, estilista profesional, corte y confección, sastrería, panadería y repostería y manualidades. “Actualmente nos sentimos satisfechas porque son muchas las mujeres que han aprendido estas carreras técnicas y hoy tienen su propio negocio dijo la coordinadora Otilia Vásquez.
Aquí las mujeres reciben capacitación técnica, aprenden a mercadear sus productos, reciben charlas de motivación personal y autoestima y sobre todo guía espiritual. Las clases se imparten por personal voluntario un día a la semana de 1:30 p.m. a 5:00 de la tarde.
Sandra Galeas instructora de los talleres de corte y confección desde el 2007, expresó sentirse muy contenta de enseñar un oficio a estas mujeres que tienen la necesidad de aprender como en algún momento la tuve yo, eso me impulsa a ofrecer mi trabajo voluntario todos los días.
“Es de mucha satisfacción brindar mi apoyo para que estas mujeres puedan ser auto sostenibles. Les ayudamos emocionalmente, espiritualmente y técnicamente” dijo Marta Orellana instructora del área de belleza.
Gladis Reyes, es una de las mujeres beneficiadas con este programa, cuando la despidieron de su trabajo no sabía qué hacer, llegó a la pastoral y aprendió manualidades, oficio que le dio trabajo para subsistir, luego emprendió de nuevo y decidió formarse en belleza y panadería. Actualmente tiene su propio negocio de decoraciones para bodas y colabora con la pastoral por las tardes. “Me siento muy contenta de haber aprendido estos talleres que me han enseñado a enfrentar la vida con otra mentalidad” manifestó Gladis Reyes.