Una mirada sin tapujos a la realidad nacional

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La comisión del clero organizó para los presbíteros de la diócesis, una jornada de formación sobre la realidad social en Honduras. La responsabilidad para interpretar los datos y la mirada a la realidad fue del padre German Cálix, responsable nacional de la Pastoral Social, Cáritas de la Iglesia. Acompañados por nuestros obispos, se estudiaron los últimos documentos de la Conferencia Episcopal sobre el sufragio, últimas encuestas, datos y hechos.

Rescatamos en este artículo algunas de las afirmaciones que se realizaron y que nos permitirán tener una imagen equilibrada de la realidad de nuestro país.

Existen acciones en el país que en vez de darnos claridad, sirven para ocultarlas. Hay puntos en los que los candidatos debieran insistir y no lo están haciendo. Honduras está a la punta de la pobreza de América Latina.

  1. Un país como el nuestro no puede seguir viviendo en esas condiciones. Uno no puede ir a las comunidades y ver la miseria con convive la gente.
  2. Falta de institucionalidad. Se ha discutido mucho sobre la reelección, que en sí misma no es mala ni es buena, pero hay unas leyes que hay que respetar. La Iglesia aboga para que la institucionalidad respete las leyes y todos seamos sujetos de un estado de derecho. Aquí las leyes son muy volubles y dependen mucho de las personas que las ejecutan, según lo que les parezca.
  3. Necesitamos un país donde la justicia sea valedera y válida para todo el mundo. Los casos de corrupción, de violación de los derechos, narcotráfico, enriquecimiento ilícito… demuestran que hemos vivido en un país casi al margen de la ley, y debemos recuperar para la sociedad su cumplimiento, la práctica de la justicia, y darnos cuenta que podemos convivir cuando todos nos respetamos.

Desde hace tiempo, los fieles piden a la Iglesia que no puede permanecer callada o al margen de lo que está sucediendo en el país. Pienso que es de las pocas instituciones que pueden tener objetividad e independencia para hablar en nombre suyo y haciéndose eco de las voces de la población. En ese sentido, la Iglesia no podrá parcializarse,  para tener una voz profética y denunciar todos los atropellos contra la dignidad humana. El dinero del pueblo debe ser invertido para que las personas tengan cubiertas las necesidades básicas y mayor dignidad. En Honduras, estas necesidades básicas son ocultadas (salud, educación, vivienda) en función de los intereses de los partidos.

Las viviendas solidarias están paradas y proliferarán durante este año, porque es un año de campaña y hay que hacer visible la labor política. Esto hay que denunciarlo.

La Iglesia debe tener mucho cuidado con los gestos que hace. Cualquier gesto con los partidos políticos, deja de ser religioso. Sus gestos han de ir en la línea de transformación del mundo, de la construcción del Reino. Los gestos que favorecen posturas políticas, desdicen la labor de la Iglesia.

La Iglesia debe tomar distancia con los poderes políticos, volviéndose hacia su origen y fundador, y lanzarse a una presencia más cristiana y profética en esta sociedad.