LA ALEGRÍA DE LA VOCACIÓN EN LA FAMILIA

El cantautor hondureño Javier Maldonado, residente en los Estados Unidos de América, fue invitado por el Seminario Menor Santiago Apóstol para un concierto-prédica, en Expocentro. Se contó con la presencia de Mons. Ángel Garachana, del P. Javier Santos y del P. Henry A. Rodríguez. El objetivo de este evento fue la recaudación de fondos para el Seminario Menor.
“La Alegría de la Vocación en la Familia”, fue el tema de la prédica de esa noche, basada en la Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM, DEL SANTO PADRE FRANCISCO.
Mons. Garachana abrió el evento y entre otras cosas dijo: “La familia es el primer seminario y el seminario es como una familia. El lema subraya la alegría de la vocación. Cuando nos llaman para algo que no queremos, para un trabajo forzado, nos entristece; pero cuando se nos llama, para algo bueno, positivo, nos alegramos. En la vocación cristiana, Quién nos llama? Dios! Si Dios nos llama, si nos llama por amor, si nos llama para amar, para servir, para vocación personal, sacerdocio, consagrado, matrimonio, misionero, si nos llama Dios y por amor y para amar y servir según la propia vocación, no vamos a estar alegres? Un llamado, un vocacionado triste, es un triste vocacionado. La vocación que viene de Dios, por amor, para amar según la voluntad de Dios, es fuente de alegría. La vocación de cada uno, pero especialmente nos referimos a la vocación sacerdotal, fuente de alegría para quien es llamado y fuente de alegría, para aquellos a quienes el sacerdote en su ministerio, va a servir. La familia, primer seminario, ustedes familias, son los primeros que plantan la semillita de la fe y de la vocación. Ustedes, los primeros. Que sus familias sean un lugar donde los hijos nacen a la fe, crecen en la fe y van madurando y encontrando su personal vocación.”
Nuestro predicador, Javier Maldonado, comenzó diciendo:
“Todos tenemos un llamado, obviamente, no todos son llamados al sacerdocio, no todos son llamados al matrimonio. Cada uno de nosotros tenemos una vocación, pero la vocación principal que yo tengo es la santidad”, dice el predicador y deja una pregunta para la reflexión: Estoy luchando por la santidad?
Javier proclamó la Palabra de Dios, en el Primer Libro de Samuel, Capítulo 3 y seguidamente explicó que en este mundo en que hoy vivimos, hay mucho ruido, mucha bulla. Especialmente porque en los hogares la televisión, la radio, el celular, ocupan un gran espacio de nuestro tiempo. “No hay tiempo para la reflexión, no hay tiempo para escuchar, estamos muy distraídos. El mundo nos quiere agobiar por tantas cosas. Es difícil, a veces, escuchar la voz de Dios. Hay mucha bulla en este mundo. Los jóvenes están sedientos de escuchar tantas cosas, escuchan muchas cosas, pero en esencia, por qué muchas veces tenemos tan pocas vocaciones?, preguntó.
Refiriéndose a la primera frase de la Evangelii Gaudium, ‘La alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús’, explicó que cuando alguien tiene ese encuentro personal con el Señor, “Las palabras sobran, con que le vea la forma de dirigirse a los demás, se nota que se encontró con Jesús. En este tiempo, enfatizó, la Iglesia necesita hombres y mujeres de Dios, que prediquen, más que con palabras, con una actitud más misericordiosa.
Y continuó con otra frase de la Exhortación Apostólica, ‘Quienes se dejan salvar por Él, son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento’ “Sobre todo, la tristeza que embarga, yo estoy muy impresionado. Ustedes saludan a la gente? Les contestan? La gente necesita la alegría del evangelio.
“Ahora tú te llevas un compromiso desde hoy, de orar no solo por las vocaciones, sino como hizo la mama de Samuel, Ana, ella con su esposo iban todos los años al templo a orar a ofrecer sacrificios, Ana siempre se quedaba orando, muy triste, porque quería un niño, Dios le cumplió su promesa y ella lo ofreció al Señor. Qué bonito que los hijos vean el sacerdocio como una bendición. Los casados también cumplimos nuestro sacerdocio en nuestro matrimonio y tenemos que ser fieles a esa mujer, por el resto de nuestra vida, igual que el sacerdote, expresó.
Aconsejó a los padres, establecer la costumbre de rezar el santo rosario en familia. También les pidió que se evaluaran ellos mismos, en cuanto a lo que están haciendo por sus hijos, qué están poniendo en el corazón de sus hijos y cómo los están evangelizando
“Se debe rezar el rosario meditado, en no menos de treinta minutos, expresó. Ustedes tienen que trabajar para que sus hijos se enamoren de Jesús, porque hay chicos que reciben la confirmación y nunca vuelven a la Iglesia. Los hijos deben orar antes de acostarse. Asegúrate, de ahora en adelante, que a tus hijos les quiten el celular, a partir de las siete de la noche”.
“Los padres deben tener autoridad para disciplinar a sus hijos, enfatizó el predicador. Tú quieres que haya más vocaciones religiosas? más mujeres santas que se consagren a Dios? Pues quítales el celular. Es irresponsable que el papá este durmiendo, y el hijo, a la una de la madrugada, esté en la computadora. Sabes por qué pasa eso? Porque perdimos la autoridad. Salga usted de aquí como un padre con autoridad”
“No hay vida interior. Cómo va a poder un chaval tener vida de oración, vida interior, con una televisión en el cuarto? Ven la tele hasta las dos de la mañana! Eso de tener un televisor en cada cuarto, divide a la familia. Una atadura tremenda la televisión. No hay tiempo para meditar, no hay tiempo para reunirse en familia.
Otro consejo fue que establecieran, al menos una vez por semana, reunirse en familia para comer y disfrutar juntos. “Esos pequeños detalles traen bendición, se aprovecha para conversar. Ya no hay tiempo de verse, no hay tiempo de abrazar, no hay tiempo de un beso, todo mundo sale despavorido a las seis de la mañana, por ese tráfico impresionante que hay, y en la noche llegamos cansados, apenas nos saludamos. Reciba a su esposo con gozo, con alegría, no con los recibos de la luz y del agua. Si nosotros practicamos más las cosas cotidianas, sus hijos van a ver el amor que ustedes se sienten. Vivimos tiempos muy difíciles, donde ahora mismo según las estadísticas, los grupos terroristas son el mismo demonio, ellos están capturando la atención de los jóvenes a través del internet y todas estas cuestiones son para los jóvenes, expresó.
Recordó Javier, que antiguamente, las mamás daban la bendición a sus hijos, antes de salir de casa, con agua bendita. Los padres, dijo, deben retomar esta costumbre, porque eso cambia la actitud de la persona.
“Puedo cultivar la vocación en mis hijos? Sí puedo, afirma. Lo que tengo que hacer, continúa, es evangelizar. Es fácil evangelizar en un retiro, en un evento, pero lo más difícil es evangelizar, todos los días, a tu familia y eses es el gran reto que tenemos: formar hombres íntegros de corazón.
“Qué es lo que me está deteniendo a mí, para poder cultivar más la vocación en mi familia? Cómo puedo enamorar a mis hijos? Nos estamos librando de la responsabilidad que nos toca a nosotros, aseveró. Se los dejan a la abuela. No se libre de su responsabilidad. No ves a tus hijos porque trabajas mucho, el fin de semana es para gozar a los hijos, para compartir, no se los mandes al vecino, comparte con ellos, ve a las actividades de la escuela de tu hijo.
También habló sobre el dios dinero, de familias destruidas a causa del trabajo. La escala de valores de los abuelos era Dios, familia y por último trabajo, pero ahora es trabajo, trabajo y más trabajo. “Qué quieres? una casa nueva, un carro? Te esfuerzas por lo material, perdiendo a la familia. El dios dinero, el dios trabajo. No perdamos la familia por nada. Luchemos por nuestras familias. La responsabilidad es tuya y de nadie más, concluyó.
Después de terminada la predicación, Javier llamó a todos los jóvenes presentes e hizo una bella oración por ellos, frente al Santísimo Sacramento, expuesto para la adoración.
Y también les dio varios consejos:
“Lo único que te voy a pedir es que te quedes con la oración de Samuel, ‘Aquí estoy Señor, habla a mi corazón…Tal vez te preguntarás por qué no siento amor por Dios. Te aburres. Es porque todavía no conoces a Dios. Tienes que enamorarte de Jesús. Entrégale tu corazón a Jesús. Si alguien te ofrece algo que te saque de tu fe, no lo aceptes. No aceptes propuestas indecentes. Conságrate a Cristo. Las cosas del mundo decepcionan demasiado. Aprende a escuchar la voz de Dios, en el silencio.
Les hizo repetir esta oración:
Señor, quiero escuchar Tu voz. Ayúdame a escuchar Tu voz, no la voz de otros, sino la Tuya, Señor. Ya no quiero vivir en estos vacíos, quiero conocerte más. Enamórame de Ti, Señor!
Javier Maldonado tiene lindas canciones, entre ellas Anhelo, No hay nada imposible, Porque Eres el Rey, Y Dime Quién lo hizo y muchas más, con las que el público se deleitó y que son melodías que se han popularizado en nuestro medio. También tiene una nueva producción “Dios Conmigo”, un trabajo que le tomó dos años y que espera que el público lo pueda disfrutar.
Necesitamos dar más apoyo a estos eventos, especialmente cuando se trata de ayudar a instituciones católicas, como el Seminario Menor Santiago Apóstol, que forma a los jóvenes en su vocación sacerdotal.