Familia y valores

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Se ha hablado muchas veces sobre el tema de la familia, pero nunca se podrá terminar de enumerar las diferentes cualidades y encantos que encontramos en el seno familiar. Es allí donde crecen nuestras primeras ilusiones, nuestros primeros sueños y es allí en donde, de la mano de una madre, de un padre, aprendemos a dar los primeros pasos, a sentirnos seguros y es allí donde encontramos calor, amor y comprensión. Tanto aprendemos a amarla que cuando nos encontramos lejos, no deseamos otra cosa que volver a estar juntos.


Cuando una persona se enamora, quiere contraer matrimonio y va ilusionándose con la idea de formar una familia, sueña con tener un hogar bien formado, por qué? Porque la familia es el lugar ideal para el amor, porque la familia ha sido formada por Dios y Dios es amor


En una prédica reciente, impartida por el Pbro. Héctor Ayala, sacerdote colombiano, nos hablaba sobre la fidelidad como un camino hacia la felicidad matrimonial. Este es un valor, que debe ser recuperado, como tantos otros, y que no sólo atañe a la pareja, sino a los hijos y a toda la sociedad. “La fidelidad es un hábito bueno, es una actitud voluntaria de cada uno, y permanente, que debe ser perseverante. La fidelidad es consagrarse de una manera voluntaria y completa a la realización de una empresa, de un sueño, de un ideal, cuando se dedica en forma continua y práctica, obrando firmemente en su servicio. En pocas palabras la fidelidad es amor de verdad”, nos dice el sacerdote. Que no falte esta virtud en la vida familiar porque de su ausencia, surgen situaciones negativas como la desconfianza y la falta de respeto.


El P. Héctor da 4 características que deben ser primordiales dentro de la familia y que fueron inicialmente manifestadas por San Juan Pablo II. La primera es la búsqueda. Ir al encuentro del otro. Descubrir el sentido profundo de lo que Dios quiere de usted, o de los dos como pareja. Cuál es la realidad de estar con ese hombre, con esa mujer. Descubra cuál es el impulso que lo motiva a continuar luchando por su familia para que sienta ganas de vivir , fuerza y sentido. No habrá fidelidad si no hay en la raíz un ardiente deseo de vida, una causa que lo mueva a usted a entregarse y a buscar al cónyuge.


La segunda dimensión aceptación. Acepte el hombre que tiene a su lado, acepte a la mujer que tiene a su lado, acepte los hijos que Dios le ha dado. Es el momento crucial de la fidelidad, explica, momento en el cual el hombre percibe que jamás comprenderá cómo hacerlo, pero se lanza al misterio, es como cuando los dos van el día del matrimonio y allí en la fidelidad, en el amor dicen sí, no saben cómo van a vivir, no saben qué es lo que va a venir, pero la fuerza, la aceptación de ese momento le impulsa para querer llegar un día a estar siempre feliz con él o con ella.


El tercero es coherencia. Es empezar a vivir con aquello que he aceptado, vivir de acuerdo a lo que se cree. Sí, me voy a vivir contigo. Sí, voy a luchar contigo. Sí, soy tu esposo, qué significa ser esposo? Qué significa ser esposa? esa es la fidelidad operativa.


Por último la fidelidad es un amor que se prueba. Hay personas, expresa el sacerdote, que están dispuestas a entregar la vida en un instante, pero no son capaces de entregar la vida diariamente. “Fidelidad es cuando el hombre aprende a saber amar, fidelidad es cuando el hombre aprende a vivir en la verdad, cuando el hombre aprende a confiar, cuando el hombre se lanza al misterio del amor de Dios. Fidelidad es encontrar la felicidad porque me abandono en quien me ama y me dejo amar, y eso es lo que hace feliz al hombre en la voluntad de Dios.


En una conversación sostenida con el P. Ayala días después de su prédica, ponía como ejemplo a los desposados en la boda de Caná. “Afortunado aquel matrimonio de Caná que invitaron a María, a Jesús y a los discípulos. Porque yo me puedo casar con mucho amor y eso es verdad, pero eso no me va a decir que no vaya a encontrar dificultades; se les presentó una dificultad, un problema, y allí estaba Jesús. Aunque si hacemos un poco más de estudio, vamos a encontrar que el evangelio dice que la invitada fue María, la mujer que se detalla, que es capaz de percibir totalmente, nos lleva y nos deja en las manos de Jesús y Jesús obra, pero en ese obrar le pide a los hombres que colaboren. Eso nos pasa en los hogares, no hemos invitado a Jesús, no Le conocemos y vivimos muchas veces sin Él y la causa de que un matrimonio fracase es por la ausencia de Dios.


Cuando un matrimonio honra a Dios como eje de su vida, disfrutará de paz, armonía y felicidad. Invite a Dios a formar parte de su familia y reinará el amor en su hogar!