Constituciones Sinodales

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En la primera reunión del presbiterio diocesano en enero del año 2011, Monseñor Ángel Garachana plantea la conveniencia de celebrar un Sínodo Diocesano que, en fidelidad a la eclesiología del Vaticano II, sirviera para ahondar en la renovación misionera de la diócesis y de las parroquias a la que invita Aparecida. Surge, al mismo tiempo, la toma de conciencia de que en julio del 2013 se conmemora el cincuentenario de la erección de la Diócesis de San Pedro y que sería conveniente unir Sínodo y celebración del Cincuentenario.

En el mensaje de adviento de ese 2011 se realiza el primer anuncio del Sínodo Diocesano a toda la diócesis, integrada en ese momento por los departamentos de Cortés, Atlántida e Islas de la Bahía. En una primera previsión, se piensa en el día 3 de febrero, solemnidad de Nuestra Señora de Suyapa y aniversario de la ordenación episcopal de Monseñor Ángel, para realizar la convocatoria del Sínodo y comenzar la primera etapa del mismo. Sin embargo, el penúltimo día del año, se anuncia la creación de una nueva diócesis con sede en La Ceiba y que estará integrada por los departamentos de Atlántida e Islas de la Bahía. La Diócesis casi cincuentenaria da a luz de nuevo-antes ya lo había hecho con la de Trujillo- y se altera ligeramente el ritmo del Sínodo.

La solemne convocatoria tendrá lugar, definitivamente, el 26 de febrero de 2012 en la Catedral de San Pedro Sula. Comienza una primera etapa con dos momentos, el inicial de información, catequesis y motivación durante el tiempo de cuaresma y un segundo momento centrado en la realización de una amplia encuesta y consultas sobre la realidad diocesana y sus urgencias pastorales. La fiesta de San Pedro, patrono principal de la diócesis, será el momento de iniciar la etapa segunda de diálogo y propuestas en grupos sinodales a constituirse en todas las parroquias, movimientos, caminos, congregaciones religiosas, centros educativos, etc. Desde esa fecha hasta el 21 de abril del 2013, domingo de Buen Pastor, alrededor de 23,000 personas han orado, acogido la Palabra del Señor , ahondado en la visión de los retos que plantea la realidad del Departamento de Cortés y formulado propuestas para caminar en comunión y fidelidad al Señor.

La tarea de los grupos sinodales ha estado orientada por 15 cuadernillos que han incidido en las dimensión discipular, comunitaria, celebrativa, misionera y de servicio del camino cristiano. Las propuestas de cada grupo han sido sintetizadas en las parroquias y remitidas a la Secretaría General del Sínodo. Desde esa base, la comisión teológico-pastoral, ha elaborado cinco documentos para su discusión, corrección y aprobación por la Asamblea Sinodal.

El 21 de abril, los 420 sinodales - presbíteros, religiosas y mayoritariamente los laicos elegidos entre los participantes de los grupos sinodales- comienzan la tercera etapa, la más específicamente sinodal. De nuevo la catedral, con la celebración de la Eucaristía y la solemne profesión de fe, es el lugar propio para iniciar esta etapa del camino del Pueblo de Dios en Cortés. La Asamblea se ha desarrollado en cinco sesiones más: tres de ellas con la Asamblea dividida en cuatro zonas para facilitar el diálogo y una cuarta general para realizar las correcciones y nuevas propuestas a los documentos discutidos en las zonas. Finalmente, de nuevo en la fiesta de San Pedro, la Asamblea Sinodal ha votado y entregado al obispo diocesano el resultado de su trabajo para ser promulgado como “constituciones sinodales”.

En la celebración del Cincuentenario de la Diócesis, monseñor Ángel firmó las “Constituciones Sinodales” propuestas por la Asamblea y que, agrupadas en cinco documentos, configuran este texto. Cada uno de ellos sigue el método de ver, juzgar y actuar. Al igual que las sesiones de los grupos sinodales, la primera parte de cada documento observa las encrucijadas que la realidad social nos plantea para, en un segundo paso, discernir el camino utilizando como brújula y mapa la Palabra de Dios, presente en la tradición viva de la Iglesia y expresada con claridad en el Concilio Vaticano II, el Catecismo de la Iglesia Católica, el Documento de Aparecida y los de las anteriores Conferencias Generales. La última parte es la que recoge orientaciones y propuestas para actuar y articular, en primer lugar, el plan pastoral para los próximos seis años. 

Puedes descargar el documento aquí

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