Plan de Pastoral Diocesano

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Las Constituciones Sinodales, promulgadas el 13 de Julio de 2013 como fruto del primer Sínodo Diocesano, nos piden que conozcamos y secundemos el Plan Pastoral Diocesano, como muestra de comunión pastoral y unidad de criterios y prioridades (n. 129). Tengo la satisfacción de presentarles y promulgar dicho plan para el periodo 2015-2019.

Las formas de un plan pastoral, en cuanto a contenidos, estructuras, concreción, extensión, etc, son muchas. Desde que manifesté por primera vez en diciembre del 2013 la decisión de elaborar el Plan Pastoral subrayaba que se trataba de traducir, de convertir las Constituciones Sinodales en un plan pastoral, de partir de sus orientaciones y propuestas y redactarlas metodológicamente a manera de plan pastoral. Así lo pide el Sínodo cuando dice que “las constituciones sinodales serán la base del nuevo plan diocesano” (n. 153).

 

En consecuencia:

• EL Plan pastoral se articula según las cinco dimensiones de la Iglesia, en torno a las cuales se ha realizado todo el trabajo sinodal: una Iglesia de discípulos en camino, una Iglesia de comunión y participación, una Iglesia que celebra la fe, una Iglesia en estado permanente de misión y una Iglesia, sacramento de amor, solidaridad y justicia.

• Las Constituciones Sinodales siguen el método de “ver, juzgar y actuar” en cada una de las dimensiones. Este Plan Pastoral asume el “ver” y el “juzgar” de las Constituciones y no ha elaborado un texto nuevo, pues consideramos que el texto constitucional es ya una redacción concisa y clara de las “encrucijadas” de nuestra realidad y de los focos principales de iluminación.

• Las “orientaciones y disposiciones” (actuar) de las Constituciones Sinodales son “la propuesta pastoral” que la diócesis se hace a sí misma. Este Plan Pastoral no es una “nueva propuesta” sino que articula estas “orientaciones y disposiciones” en forma de “líneas de acción” y de “estrategias”. Para que se vea esta conexión el Plan remite al número de las Constituciones al que se refiere. Se recogen también algunas propuestas nuevas, presentadas por un número significativo de parroquias, comisiones o movimientos y que van en la línea de las orientaciones sinodales y algunas aportaciones del Plan Pastoral anterior, cuando es una acción que se mantiene y está en sintonía con las opciones sinodales.

 

El Sínodo diocesano avivó en nosotros la convicción y la determinación de ser una Iglesia sinodal, de caminar juntos en la misma dirección. El Plan Pastoral Diocesano es un dinamismo que propicia eficazmente estas actitudes y comportamiento.

Queremos ser una Iglesia “en camino”, en salida, en continua renovación, en actitud permanente de conversión personal, comunitaria y pastoral. El Plan Pastoral, conocido, apreciado, cumplido y revisado se convierte en un medio global y extraordinario de renovación.

Ciertamente no tiene un efecto automático por sí mismo, porque tiene un carácter de medio, pero usado con inteligencia, amor y espíritu se convierte en un instrumento sumamente eficaz para una renovación discernida y bien orientada.

El Plan Pastoral nos señala la dirección hacia la que debemos caminar. No caminamos a la deriva, no improvisamos según los estados de ánimo o la inmediatez de cada momento, no actuamos ciegamente sino con intención. No es infrecuente caer en estos peligros de dispersión, desorientación  e inmediatismo. Con este Plan Pastoral sabemos bien a donde vamos, los caminos están marcados y las instrucciones dadas. Solo nos queda ponernos en marcha, caminar y cumplir las indicaciones.

Tanto en la elaboración como en la puesta en práctica del Plan Pastoral Diocesano lo más decisivo somos las personas, los discípulos  misioneros de esta Iglesia sampedrana, en comunión, diálogo, corresponsabilidad y coordinación.

Este Plan es fruto de la participación de muchos por medios de los cauces que para este fin se trazaron, se convierte en signo de actitudes fraternas y de fines acordados y hemos de valorarlo como un medio excelente de participación en una pastoral diocesana conjuntada, de concordancia en las opciones pastorales, de sintonía en unas líneas de acción comunes y de coejecución de aquellas actividades que de manera más eficaz y solidaria nos ayuden a la renovación espiritual, pastoral e institucional de nuestra diócesis.

Desde el comienzo de este trabajo de planificación sugerí que, al mismo tiempo que se estudiaban las Constituciones Sinodales y se hacían las propuestas para la comisión central que redactaba el Plan Pastoral Diocesano, se fueran tomando apuntes para el plan pastoral de las parroquias, comisiones, asociaciones y movimientos. Muchos de ustedes ya tienen avanzado este trabajo. Promulgando el Plan Pastoral Diocesano, es ya el tiempo de que todas las parroquias, comisiones diocesanas y asociaciones y movimientos vayan ultimando sus respectivos planes pastorales (Constituciones Sinodales n. 154).

De esta manera estamos cumpliendo la disposición sinodal que determina: “motivar, enseñar y ejercitar “una cultura de la planificación” en todos los niveles en los que se realiza la Iglesia diocesana y en las diversas pastorales, ya que esta cultura favorece el conocimiento de la realidad, la orientacion del caminar, el trabajo en equipo y la revisión” (n. 152).

Estoy promulgando este Plan Pastoral el día 23 de noviembre, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. En él todo se orienta a la confesión, celebración, anuncio y realización de este reinado, “un reino eterno y universal: el reino de la verdad y de la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz” (Prefacio de la misa).

“Venga tu Reino”. Esta es nuestra oración, nuestro compromiso y nuestra esperanza.

San Pedro Sula, 23 de noviembre del 2014, solemnidad de Jesucristo, Rey del universo.

 

+ Ángel Garachana Pérez, CMF

Obispo de San Pedro Sula

 

Puedes descargar el documento aquí:

 Plan de Pastoral Diocesano