"Cada persona consagrada es un don para el pueblo de Dios en camino”

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“Dios padre de Abraham, de Isaac y Jacob, Padre de nuestro Señor Jesucristo y Padre nuestro, acoge la oración que te dirigimos y ayúdanos a vivir apasionadamente el don de la vocación”, así ora el Papa Francisco por las vocaciones a la vida consagrada.

Hoy traemos a estas líneas las experiencias y llamadas de 4 mujeres que se apasionaron por la llamada a la vida consagrada. Son de diferentes congregaciones, pero todas participan en la Conferencia de Religiosos de Honduras, CONFEREH.

Buen Amigo: ¿Cómo hace Dios el llamado?
María Iginia Cobos, Sagrada Familia: Dios me llamó a su manera, como Él quiso. Desde niña soñaba con la vida religiosa. El día de mi primera comunión, fue para mí un día de cielo y, a partir de entonces, sentí mi despertar vocacional y una locura por el Señor. Con el tiempo, tuve una relación de noviazgo. Mis padres querían que me casara, pero tomé una decisión que cambió toda mi vida. Vi que realmente de quien estaba enamorada, era de Jesús.

BA:¿Es aburrida la vida consagrada?
Lilian García, Agustinas del Amparo: Nada que ver. Es lo más hermoso que me ha pasado en mi vida. Tenemos mucho trabajo, así que no hay tiempo de aburrirse. Mi inquietud inició a los 8 años. Miraba a las monjas y siempre me llamaban la atención. Conocí a los 15 años a las hermanas agustinas y, con el paso de los días, poco a poco, creció ese llamado y se fortaleció. De esto hace ya 13 años.

BA: ¿Cómo fue su llamado?
Migdalia Medina Rivera, Agustinas del Amparo: Hace ya 9 años que tengo de estar en la congregación. Vi a las religiosas por primera vez cuando asistí a la primera expo vocacional, de la cualsoy fruto. Ese día me presentaron a la hermana Martina,hablé con ella y allí comenzó ya mi experiencia, descubriendo poco a poco mi vocación.

Rosa Orellana, Misionera Claretiana: Yo inicié mi vocación un jueves por la noche.Al ver el sufrimiento de Jesús en el huerto de Getsemaní, en semana santa, resultó ser una invitación muy fuerte a sentir el sufrimiento de la gente. Allí me di cuenta que el Señor me llamaba. Tengo 17 años de servir en mi congregación. La misión del 1991 fue como una semilla que se metió en mi corazón. En 1996 comencé mi proceso vocacional y en 1997 entré en la congregación.

BA: ¿La vida consagrada es solo para mujeres?
Rosa Orellana, Misionera Claretiana: Está la vida consagrada femenina y masculina. También hay religiosos, como nosotras, que además son sacerdotes, es decir, han recibido el sacramento del orden sacerdotal.
El año que la Iglesia ha dedicado a la vida consagrada llega a su fin, abriendo el camino a lo que el Papa ha designado como el Año de la Misericordia. Este jubileo se convierte así en una nueva oportunidad para disfrutar del amor, cercanía y llamada de Dios.