Los guadalupanos estuvieron de fiesta

En la Diócesis de San Pedro Sula, existen dos parroquias que llevan como patrona a la morenita. En la ciudad de los zorzales, se celebró en grande. Durante nueve días los feligreses guadalupanos rindieron las gracias a tan noble intercesión de la Virgen María, en el vestido de Nuestra Señora de Guadalupe.

Durante la semana festiva, distintos sacerdotes participaron en las misas diarias, a cada uno se les entregó una estola grabada con la imagen de Guadalupe, como signo de agradecimiento de su cercanía y amistad.

La parroquia Nuestra Señora de Guadalupe celebró su último día de novena desde las primeras horas de la mañana. A las 5:30 am dio inicio con las mañanitas, donde se presentó la comunidad mexicana, presidida por el cónsul de México aquí en Honduras, ellos llegaron a rendir los primeros cantos a la morenita. Seguidamente, a las 6:00 am se realizaron las laudes solemnes.

Sin importar la edad y condición física, cientos de fieles peregrinaron, por más de una hora, por las calles populares de San Pedro Sula, gritando a una sola voz: ¡Viva la Virgen de Guadalupe!, desde las 2:00 pm, la peregrinación de los inditos partió de nuestra iglesia madre, Catedral San Pedro Apóstol, hacia la sede parroquial en la Colonia Villa Florencia.

Los niños iban alegres, vestidos con trajes típicos, ancianos cargaban con fervor y solemnidad los cuadros e imágenes de la patrona, mientras que mujeres y hombres, cargaban con gran amor a la Emperatriz de América en sus espaldas. Al llegar al templo, el Padre Luis Amador, presidió la eucaristía con los peregrinos, y al finalizar la misa, los jóvenes de la Pastoral Juvenil fueron quienes dirigieron el último rosario a la guadalupana.
La gran noche llegó, en punto de las 7:00 pm el templo se desbordó de feligreses que acudían llevando flores y velas a la morenita. La solemne eucaristía dio inicio con la presencia del Obispo de la Diócesis, Monseñor Ángel Garachana, en procesión con varios sacerdotes que concelebraron.

Para finalizar la velada, músicos y cantautores guadalupanos presentaron, de manera inédita, un Nocturnal de Antología Mariana, donde se mezcló entre polifonía y orquesta, voces de mujeres y hombres que veneraban, desde su don musical, a la gran Emperatriz de América, la Virgen de Guadalupe.