Vicentinos: 400 años al servicio de los pobres y de la Iglesia

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La congregación de los padres vicentinos, fundada por San Vicente de Paúl, celebró 400 años de proximidad a los más pobres y necesitados.

El 25 de enero de 1617, san Vicente realizó en Folleville, Francia, el primer sermón de Misión y en Chatillon la primera organización de la caridad.El P. Vicente Nácher, párroco de la San Vicente, señala que esta celebración significa dos cosas, “un momento histórico, cuando San Vicente empezó a vivir y a llevar a cabo la misión que recibió del Señor: evangelizar a los pobres. Y también que ese carisma sigue vivo entre nosotros también en Honduras. Muchas personas sirven y ayudan a los más necesitados”.

Los miembros de los grupos y asociaciones que componen la familia vicentina se reunieron en San Pedro Sula y en Cortés para celebrar la eucaristía y agradecer a Dios este regalo que hizo a la Iglesia.

Juventudes Marianas Vicentinas, Asociación Internacional de la Caridad, Conferencias de San Vicente, Misioneros Seglares Vicentinos, Asociación de la Medalla Milagrosa, Padres Paúles, Hijas de la Caridad… todos sienten que aún tiene sentido este carisma tras 400 años de experiencia.

Sor Telma Isabel Morán Reyes, hermana sirviente de Las Hijas de la Caridad, del Hogar San José, en el Barrio Medina, afirma que “el carisma vicentino tiene hoy una gran vitalidad. Vicente de Paúl sigue encarnándose en la sociedad actual, porque seguimos yendo hacia los pobres, salimos a su encuentro, para evangelizar y servir”.

Ocho seminaristas vicentinos, que estudian en Tegucigalpa las asignaturas de filosofía, acompañaron también la celebración en la parroquia San Vicente, donde la feligresía les recibió con aplausos y palabras de ánimo para que sean fieles a esta vocación que han recibido.

Emanuel Sampang, joven que ha pertenecido a la pastoral juvenil de la parroquia San Vicente y que se acaba de incorporar como seminarista a la formación en Tegucigalpa, compartió que “en medio de tanta pobreza hay gente que necesita de nosotros, espiritual y materialmente. Para ser buenos vicentinos necesitamos despojarnos de todo tipo de cosas, de esta forma nos estaremos acercándonos más al Señor y a los pobres”.